Causas sobreprotección hijos

Padres sobreprotectores y adolescentes  sobreprotegidos, una etapa  explosiva

Sobreprotegemos a nuestros hijos con las mejores de las intenciones, es más a veces es casi un acto innato, natural que nos sale hacia ellos.

La cosa se va complicando cuando nuestro hijo se hace adolescente, ¡ay entonces!, llega la pérdida de control sobre sus actos, decisiones, amistades, relaciones, ocio, etc.

Esta pérdida de control nos pone en una situación difícil, pues por un lado nos da auténtico pánico que nuestros hijos caigan en un ambiente poco recomendable y por otro lado queremos que tengan experiencias enriquecedoras.

Cuando son pequeños pensamos que  tenemos todo el control sobre ellos, y nos sentimos bien con ello, pero…llega la adolescencia, y tal como os decía en artículo anterior, nuestros hijos crecen, evolucionan y piensan por si mismos.

 

Con la llegada de la adolescencia, entre otras cosas se amplía su red de contactos, nuevos amigos, novios, novias, rolletes, y también aumente su capacidad de análisis y por tanto su capacidad para cuestionarnos.

Y esto no es malo, simplemente se llama crecer.

 

¿Qué nos pasa?

Pues que empezamos a sentir que ya no tenemos tanto control como antes y queremos mantenerlo por lo que pensamos que una forma de hacerlo es protegerles de lo que sabemos que les puede pasar y que ellos no saben que les puede pasar.

Y ahora yo te pregunto:

¿Qué decisión tomaste en referencia a educar a tu hijo?

  • Opción 1: educar a tu hijo en tus valores, en consonancia con la realidad actual, favoreciendo su autonomía y capacidades, ahora que es adolescente es su época para explorar y poner en práctica lo aprendido, con lo cual es probable que tengas más de un quebradero de cabeza.

 

  • Opción 2: decir que a si a todo, por el no porque lo digo yo, o el no porque no, por prohibir por miedo a que le pase algo, o a nunca decirle que no a ninguna de sus peticiones.

 

Si tomaste la primera opción:

¿En qué momento has dejado de confiar en tu hijo/a y piensas que no va a poder a hacer frente a estas situaciones que te preocupan?

Igualmente sientes que pierdes el control, notas que ya no es como antes, sientes que la cosa se pone distante y es posible que lo que antes te funcionaba ahora ya no sirve. Desde luego la solución no es la sobreprotección, eso no te va a devolver la sensación de control, posiblemente haga que la distancia sea aún más notable.

 

Así que te invito a probar otras formas de continuar el camino que iniciaste con tu hijo, ahora necesita otro tipo de acompañamiento basado en la confianza hacia él , un discurso más reflexivo y haciéndole responsable de sus decisiones.

 

Si tu opción fue la segunda:

Claro, si nos hemos pasado la vida poniéndoles una barrera invisible por donde pasan para que nadie les haga daño, es probable que ahora que ya no estás tan presente ni puedes seguir poniendo esa barrera, alguien les haga daño.

¿Por qué?                                                                                                                           

Pues porque no les hemos permitido experimentar la vida misma, la tristeza, el aburrimiento,  el enojo, la frustración, la culpa, la sorpresa…

Y ahora salen a la calle y no saben que eso existe, no entienden que haya límites, no entienden que alguien les lleve la contraria, no entienden que no gusten, y se frustran tan rápido que acaban sin capacidad para la tolerancia.

Ah, por si lo estabas pensando,  esto no podemos dejarlo en manos de la escuela.

Esas son las causas de la sobreprotección, tan peligrosas como la desprotección.

 

Como padres sentimos que perdemos nuestro control, y es normal, nuestros mas antiguos instintos nos empujan a ello.

 

Te invito a  hacer 3 ejercicios personales:

1. Revisa la educación que recibiste: quizá no es la mejor o si, no lo sé, pero nadie es perfecto y un poco de critica a tus padres no viene mal. No siempre lo hicieron bien y lo sabes.

Tendemos a repetir lo que hemos aprendido y no todo sirve, pues son momentos diferentes, con personas diferentes y en condiciones y circunstancias diferentes.

2. Educa a tu hijo desde el principio en la auto responsabilidad y en el amor: es decir, dótale de herramientas que le hagan ganar confianza en si mismo, asertividad, fortaleza personal y una buena salud emocional.

De esa manera le estás protegiendo, pues le estas enseñando a afrontar situaciones difíciles que no se dan dentro del hogar familiar.

 

3. Tu hijo no es de tu propiedad: no es un título nobiliario, ni un terreno. Es una persona con sus ideas, pensamientos, decisiones y circunstancias y por ello necesita su espacio, necesita también tu acompañamiento, y aprende a base de errores y de superar conflictos  internos y externos.

Luego si de verdad quieres proteger a tu hijo  y no caer en la sobreprotección, te invito a cambiar la perspectiva desde la que educas, a tu hijo. Para ello puedes revisar tus principales valores y la forma en la que los transmites.

 

 

 

 

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