¡QUÉ LA FUERZA TE ACOMPAÑE!

El otro día volví a ver la Guerra de las Galaxias, ¡que gran gente los caballeros Jedi! Ellos a parte de una formación y preparación desde niños creían en la fuerza. La sabían de su lado, sabían utilizarla en su beneficio y entrenaban duro para cogerle el truquillo, y aunque no era tangible, ellos creían en  la fuerza y deseaban que siempre te acompañase.

¿Qué hubiese sido de estos caballeros si no hubiesen creído en la fuerza? Gracias a su fe ciega eran capaces de afrontar situaciones adversas y cuando más parece que se vienen abajo  más fuerte es su creencia en la fuerza.

¿Alguna vez has pensado qué es lo que hace que tengamos una actitud u otra ante la misma situación?

Al margen de estos personajes de ficción, desde pequeños nos preparan para la vida adulta y sin querer vamos aprendiendo comportamientos aceptados, deseados y otros que no lo son y vamos adoptando nuestras propias creencias, algunas heredadas, otras comunes y otras solo propias.

¿Y si a los Jedi les hubiesen criado para creer en el  bien propio  y no en el común? ¿Si les hubiesen enseñado que lo primero como Caballeros es salvar su sombra?

Nos regimos por nuestras creencias cuando estamos frente a un reto, y no somos conscientes de la mayoría de esas creencias, y como la propia palabra nos lo dice: nos las creemos, de la misma manera que creemos firmemente que la tierra es redonda.

Algunas de estas creencias nos impulsan permanente hacia delante, son las creencias potenciadoras, como por ejemplo: voy a aprobar el curso. Sin embargo otras creencias nos frenan, son las creencias limitantes, por ejemplo: todo el mundo tiene más suerte que yo.

Las creencias potenciadoras nos ayudan a crecer, nos motivan y mantienen nuestra ilusión y como tal, si algo nos funciona, para que vamos a cambiarlo.

De lo contrario las creencias limitantes es como si a los Jedi les quitan su fuerza…. ¿Qué sería de ellos?

Quizá ni te habías dado cuenta de que tenías esta creencia, simplemente es algo que siempre has pensado y además lo crees de verdad, estas totalmente convencido.

Y si conocieses a alguien que mantiene que cree que es más afortunado que otros en la vida. ¿Que pensarías?

Evidentemente en el primer ejemplo, la persona tiene una actitud hacia su vida un poco pesimista, y si te dijera que algunas de tus creencias que hasta ahora te han acompañado y ni siquiera tienes conciencia sobre ellas te están limitando en avanzar, en alcanzar tus objetivos.

Pero tranquilo, no todo está perdido, que también hay de esas creencias que favorecen tu bienestar como en el segundo ejemplo. ¿Cómo crees que ese tipo de persona se enfrenta a sus retos?

Seguramente con más seguridad en sí mismo que en el primer caso. Esta vez la creencia le ayuda a ser más optimista y no le limita.

¿Cómo puedes saber si tu creencia te limita o te potencia?  Buena pregunta, y con una respuesta demasiado extensa para este blog, sin embargo te ofrezco algún truco para detectarlas:

  • Si al escribirlas contienen generalidades como todo y nada, siempre o nunca… Si vemos el ejemplo anterior “todo el mundo tiene más suerte que yo”. ¿cómo lo sabes? ¿has preguntado a todo el mundo uno por uno?
  • O creer saber lo que piensan de mi otros sin haberlo contrastado. ¿Cómo sabes que realmente piensan eso? Se lo has preguntado? Te lo han dicho? O sólo lo crees

¿En qué se caracterizan?

  • Nuestras creencias actúan como verdades incuestionables, y las damos por válidas
  • Forman de parte de nuestra forma de pensar, están arraigadas en lo más profundo de nuestro ser
  • Son muy resistentes al cambio ya que son inconscientes, escapan a nuestro control

Además…

No existen creencias verdaderas o falsas

ya que no somos omnipresentes ni lo sabemos todo del mundo o la vida, es decir no tenemos una representación exacta y veraz de la realidad…toda la información que recibimos pasa por nuestros propios filtros, nuestras experiencias, nuestra cultura o incluso el lugar geográfico en el que vivimos condicionan nuestras creencias

Revisa tus creencias y divídelas en limitantes y potenciadoras para cambiar una a una las limitantes.

Quizá llevas mucho tiempo intentando conseguir algo y llega un momento en el que no avanzas, puede que existan otros factores, pero ¿has revisado tus creencias? Puede que algo de lo que no te deja avanzar de manera inconsciente sea una creencia limitante.

¿Quieres saber cómo cambiarlas? pincha aquí

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